Como aperitivo de las vacaciones, y por haber gastado casi todos los días libres de 2010, estuve el fin de semana pasado con la family en Bribes. El viernes 24 fui al trabajo un ratito porque tenía el vuelo a La Coruña a las 11:40, así que estuve allí de 7:45 a 9.30. Aún así aproveché el rato bastante.
Con el avión tuve suerte, se retrasó muy poco y a las 13:15 estaba ya preparado para recoger a nuestras niñas en el coche de la abuela Margarita.
La cena de Nochebuena fue en casa, como siempre, aunque este año sólo eramos 12, no estaban ni Carliños y Javito, ni Ali y Jordi con las niñas, ni Alexia, ni la abuela Adela.
En la comida de Navidad, también fuimos relativamente pocos, unos 26 niños incluidos, porque también hubo muchas bajas, aunque esta vez sí estaban Lía y Vega (en la foto con Helena) y la prima Ali Salazar. Normalmente somos mas de 30.
Después de comer, fuimos al cine, (los más pequeños) y alguno, recíén llegado de China, descansó relajadamente toda la película.
El domingo Papá y yo estuvimos toda la mañana de paseo por el río Mero. Después comimos con Mamá y ya me tocó volver a Madrid. La parte buena es que este viernes ya me toca volver y esta vez me quedaré 9 días, hasta las rebajas.
martes, 28 de diciembre de 2010
jueves, 9 de diciembre de 2010
Un otoño movido (como todo el año)
Fe de atrasos
Dejar de contar los eventos en el blog tiene mucho riesgo. Primero no cuentas que has ido a La Coruña a ver a las sobrinas (creo que no es sólo amor de tío si digo que están preciosas y simpatiquísimas), después tampoco cuentas la visita de Mamá-Margarita a Madrid, la despedida de solteros de Oscar y Rosa (con encierro de San Uclés y concurso de "1,2, 3" incluidos), otra visita a La Coruña, la última boda del año (supongo)...
Al final se te acumula tanto trabajo que no es viable nada más que una enumeración.Lo que intentaré es recuperar las buenas costumbres, relatar mi última (pero non derradeira) aventura y llevarlo mejor a partir de estas próximas Navidades.
Viaje a "La Mongie"
Para recobrar mis habilidades perdidas como esquiador, y para tener un puente de la "Inmaculada Constitución" diferente, me apunté a última hora a un grupo llamado Montaventura que organizaba un viaje al Pirineo francés, hice las maletas me fui para allí.
El trayecto en autobús duró unas 12 horas: velocidad de crucero bastante lenta, dos largas paradas e instalación de cadenas para subir el último puerto... toda una aventura. Llegamos al rededor de las 4:30.
El sábado por la mañana, ya me puse los esquís por primera vez y me dispuse a practicar. Así me di cuenta de que estaba aún más torpe de lo que contaba. Aún así conseguí desplazarme por las pistas más fáciles lo suficientemente lejos como para no saber volver al lugar de encuentro siguiendo mi propia orientación y tener que preguntar un par de veces. Todo tiene sus ventajas, así también practiqué los saludos y los agradecimientos en francés. Por la tarde, tuve la primera clase y la mejora en la técnica fue notable. De paso conocí a dos mujeres con aproximadamente mi mismo nivel de pericia y pudimos formar un grupillo para explorar el resto de la estación. Los siguientes días: domingo, lunes y martes, la nieve fue poco a poco a menos, pero las condiciones se mantuvieron lo suficientemente buenas como para poder esquiar. Respecto a la compañía de viaje, desde mi punto de vista se dividía en dos grupos: matrimonios con niños pequeños y chicos entre 19 y 21 años que no han superado aún la edad del pavo y quizás no lleguen a superarla nunca. Lógicamente acabé haciendo mejores migas con los padres y madres de familia, que llevaban un estilo de vacaciones más afín al mío.
La conclusión final es que aprendí mucho y lo pasé muy bien, pero la próxima vez me aseguraré de que no me asignen apartamento con adolescentes tardíos, me estoy haciendo mayor y me pasa como a la Tita, empieza a molestarme demasiado el ruído.
miércoles, 6 de octubre de 2010
Colombia 12-26 de septiembre (continuación).
El mismo día en que llegamos a Rodadero visitamos también un pueblecito marinero de allí cerca y que se llama Taganga.
No se si se aprecia en la foto, pero tiene unas pallozas similares a las Los Ancares pero que aquí están preparadas como chiringuitos. Los usamos para tomarnos unas Pepsi.
Tras toda esta excursión, tratamos de acostarnos pronto, al día siguiente nos tocaba madrugar.
Casi sin darnos cuenta, ya era el día 19. Nos levantamos al as 4 de la mañana y teníamos una furgoneta de la agencia de viaje esperándonos a las 4:30. Así, muertos de sueño, iniciamos la excursión a la península de la Guajira. Además de estar bastante lejos de Rodadero, la carretera es mala. El último trozo es una corredoira de muchos kilómetros. Se supone que es un desierto salino, pero había llovido muchísimo los días anteriores y estaba verde casi todo el camino. Hicimos varias paradas: la primera para desayunar, a la entrada de la guajira y allí tomamos las mejores arepas de todas la vacaciones con carnes variadas y el obligatorio tinto.
La segunda parada fue en en las salinas de Manaure. Pertenecen a los indígenas, los indios Wayúu y son bastante artesanales.
Finalmente llegamos al Cabo de La Vela, pueblo en el extremo norte de la península de la Guajira habitado también por indígenas y donde tienen unos alojamientos "rurales" que consisten en unos cercados de de yotohoro (el corazón del cactus de la zona) con techumbre del mismo material del que cuelgan las hamacas donde dormimos.
La vuelta a rodadero fue también bastante lenta: el camino estaba tan embarrado que en una zona tuvimos que bajarnos de la furgoneta e ir andando para que pudiese pasar un charco que parecía un lago. Comimos en "Rioacha", un pueblo grande en la costa de la Guajira, nos dimos un paseo y seguimos hasta Rodadero, donde dormimos.
Martes 21,otra vez día de playa, en Bahía concha. Careteamos toda la mañana (es como bucear, pero prácticamente por la superficie del agua con un unas gafas y un tubo). Nunca lo había hecho y en el Caribe, donde hay una cantidad enorme de corales y peces, es una experiencia impresionante.
También desde Rodadero, visitamos el miércoles el parque Tairona en una zona donde primero haces una ruta por una selva tropical que te da sensación de estar en un documental de La 2: con hormigas gigantes carretando trozos de hoja más grandes que ellas, mariposas de colores, cacatúas... y de repente, llegas a unas playas preciosas. La ruta estaba también completamente llena de lodo y nos pusimos perdidos, pero lo pasamos muy bien.
Nos tomamos otra mañana de relax en la playa de rodadero y cogimos un vuelo a Bogotá. Llegamos ya para la cena y fuímos a un restaurtante muy espectacular, con espectáculo de música y baile, enorme y decorado muy chulo que se llama "Andrés, Carne de Res".
La noche anterior no lo había notado tanto, pero la mañana del viernes 24 me di cuenta qué significa el mal de altura. Bogotá está a unos 2600m de altura y la baja presión hace que al principio te sientas un poco mareado y con muy poco esfuerzo que hagas, te canses en seguida. De todas maneras nos adaptamos pronto y recorrimos el centro histórico.
Al estar en una montaña tiene unas calles muy empinadas curiosas, vimos también la casa Nariño (residencia del presidente de la República), la casa de la moneda donde está el museo de Botero y en general todo el centro.
El último día, sábado 25, subimos a la torre Colpatria, un rascacielos desde donde se ve gran parte de la ciudad, que es enorme, dimos un repaso al centro e iniciamos el viaje de vuelta.
Tras muchas horas de vuelo (10) llegamos otra vez a Madrid y la "vuelta al cole" se ha hecho un poco dura.
Ahora, ya completamente recuperado, ya me preparo para la siguiente, fin de semana de puente en Guardamar.
No se si se aprecia en la foto, pero tiene unas pallozas similares a las Los Ancares pero que aquí están preparadas como chiringuitos. Los usamos para tomarnos unas Pepsi.
Tras toda esta excursión, tratamos de acostarnos pronto, al día siguiente nos tocaba madrugar.
Casi sin darnos cuenta, ya era el día 19. Nos levantamos al as 4 de la mañana y teníamos una furgoneta de la agencia de viaje esperándonos a las 4:30. Así, muertos de sueño, iniciamos la excursión a la península de la Guajira. Además de estar bastante lejos de Rodadero, la carretera es mala. El último trozo es una corredoira de muchos kilómetros. Se supone que es un desierto salino, pero había llovido muchísimo los días anteriores y estaba verde casi todo el camino. Hicimos varias paradas: la primera para desayunar, a la entrada de la guajira y allí tomamos las mejores arepas de todas la vacaciones con carnes variadas y el obligatorio tinto.
Finalmente llegamos al Cabo de La Vela, pueblo en el extremo norte de la península de la Guajira habitado también por indígenas y donde tienen unos alojamientos "rurales" que consisten en unos cercados de de yotohoro (el corazón del cactus de la zona) con techumbre del mismo material del que cuelgan las hamacas donde dormimos.
La vuelta a rodadero fue también bastante lenta: el camino estaba tan embarrado que en una zona tuvimos que bajarnos de la furgoneta e ir andando para que pudiese pasar un charco que parecía un lago. Comimos en "Rioacha", un pueblo grande en la costa de la Guajira, nos dimos un paseo y seguimos hasta Rodadero, donde dormimos.
Martes 21,otra vez día de playa, en Bahía concha. Careteamos toda la mañana (es como bucear, pero prácticamente por la superficie del agua con un unas gafas y un tubo). Nunca lo había hecho y en el Caribe, donde hay una cantidad enorme de corales y peces, es una experiencia impresionante.
También desde Rodadero, visitamos el miércoles el parque Tairona en una zona donde primero haces una ruta por una selva tropical que te da sensación de estar en un documental de La 2: con hormigas gigantes carretando trozos de hoja más grandes que ellas, mariposas de colores, cacatúas... y de repente, llegas a unas playas preciosas. La ruta estaba también completamente llena de lodo y nos pusimos perdidos, pero lo pasamos muy bien.
Nos tomamos otra mañana de relax en la playa de rodadero y cogimos un vuelo a Bogotá. Llegamos ya para la cena y fuímos a un restaurtante muy espectacular, con espectáculo de música y baile, enorme y decorado muy chulo que se llama "Andrés, Carne de Res".
La noche anterior no lo había notado tanto, pero la mañana del viernes 24 me di cuenta qué significa el mal de altura. Bogotá está a unos 2600m de altura y la baja presión hace que al principio te sientas un poco mareado y con muy poco esfuerzo que hagas, te canses en seguida. De todas maneras nos adaptamos pronto y recorrimos el centro histórico.
Al estar en una montaña tiene unas calles muy empinadas curiosas, vimos también la casa Nariño (residencia del presidente de la República), la casa de la moneda donde está el museo de Botero y en general todo el centro.
El último día, sábado 25, subimos a la torre Colpatria, un rascacielos desde donde se ve gran parte de la ciudad, que es enorme, dimos un repaso al centro e iniciamos el viaje de vuelta.
Tras muchas horas de vuelo (10) llegamos otra vez a Madrid y la "vuelta al cole" se ha hecho un poco dura.
Ahora, ya completamente recuperado, ya me preparo para la siguiente, fin de semana de puente en Guardamar.
martes, 5 de octubre de 2010
Colombia 12-26 de septiembre.
Tras muchos años prometiendo mi visita, esta vez sí he ido a Colombia con Silvia y Benito. La ocasión bien merece una foto patriótica como esta.
Como hemos estado bastantes días, y hemos visto muchas cosas, hay mucho que contar, pero trataré de resumirlo un poco. Además pongo un plano de orientación:
Casi directo de Salamanca, (después del 11S el avión salía de Madrid el 12 a primera hora de la tarde) volamos a Bogotá (E) y de allí a Barranquilla (B), donde viven habitualmente Manolo y Pili, los padres de Sílvia. Allí nos encotramos con ellos. Con el cambio de hora (allí son 7 menos) llegamos el mismo sábado por la noche y entre lo cansados que estábamos y lo constipado que yo iba, nos fuimos casi directos a la cama. Pili me preparó una infusión mágica (allí dicen "una aromática") que debía llevar algo más que eucalipto y que ayudó a que empezase a curarme en seguida.
Barranquilla es una ciudad bastante grande y resulta cómoda para vivir, hay de todo y está en la costa, lo que siempre es un aliciente para los coruñeses. El inconveniente que le suelen ver es que cuando llueve torrencialmente, lo que ocurre con frecuencia, el agua baja directamente por las empinadas calles, que no tienen alcantarillas y es mejor que no te pille en medio, porque arrastra coches, autobuses... Dicen que los oriundos de allí están en cierto modo adaptados y ya toman las precauciones oportunas cuando estas cosas ocurren. Nosotros, como después nos pasó en todo el viaje, escapamos de la lluvia y siempre fue pillando cuando nos íbamos.
El lunes 13, después de un paseo de reconocimiento por el barrio, salimos en coche hacia Cartagena de Indias (A). Como llegamos temprano, ya aprovechamos para dar el primer paseo de reconocimiento del casco antiguo. Es una ciudad llena de edificios coloniales, restaurados casi todos y muy coloridos. Como ciudad, es la que más me gustó sin duda de Colombia. Haciendo una parada técnica, tomamos nuestro
primer café sólo al estilo colombiano (allí se dice "tinto") en una cafetería "Juan Valdez" con unos "panes de bono" que son unos bollitos con queso riquísimos.
Después de comer (en el mismo centro de Cartagena), un poco de descanso en la piscina del hotel y visita nocturna a la ciudad.
Al día siguiente subimos a la fortaleza que construyeron allí los primeros españoles, el "Castillo de San Felipe de Barajas", desde donde hay unas vistas espectaculares de la Bahía. También estuvimos dando un repaso a la zona centro para grabarla bien en la memoria.
Miércoles y jueves los tomamos más de descanso. El miércoles estuvimos en un hotel todo incluido al lado de Cartagena, en la playa de Barú. Sol, "jugos" de frutas (u otras bebidas según el gusto), baños en el mar.. todo muy estresante. El jueves, fuimos a "playa blanca", una de las más bonitas de la zona y dormimos otra vez en Barranquilla.
El viernes 17 estuvimos en el volcán del Tutumo. Es un volcán de lodo donde la densidad es tan alta que se fota de pié. Es una sensación muy extraña. Los de la foto no somos nosotros, pero pensé que seguramente no se nota la diferencia. Después de un rato a remojo te dan un masaje con el barro y al final, te limpias en el agua de un laguito de allí al lado. Más tarde fuimos a a la playa de Caño Dulce, que también está cerca de Barranquilla.
La cena en "La Cueva", local donde se reunía un grupo de intelectuales entre los que está García Márquez, fue un acontecimiento. El restaurante es todo un museo a la Cultura de Barranquilla.
El sábado tocó nuevo traslado, cambiamos el centro de operaciones desde Barranquilla a Rodadero, playa al lado de Santa Marta y segunda residencia de Manolo y Pili.
-----------Continuará-----------
Como hemos estado bastantes días, y hemos visto muchas cosas, hay mucho que contar, pero trataré de resumirlo un poco. Además pongo un plano de orientación:
Casi directo de Salamanca, (después del 11S el avión salía de Madrid el 12 a primera hora de la tarde) volamos a Bogotá (E) y de allí a Barranquilla (B), donde viven habitualmente Manolo y Pili, los padres de Sílvia. Allí nos encotramos con ellos. Con el cambio de hora (allí son 7 menos) llegamos el mismo sábado por la noche y entre lo cansados que estábamos y lo constipado que yo iba, nos fuimos casi directos a la cama. Pili me preparó una infusión mágica (allí dicen "una aromática") que debía llevar algo más que eucalipto y que ayudó a que empezase a curarme en seguida.
Barranquilla es una ciudad bastante grande y resulta cómoda para vivir, hay de todo y está en la costa, lo que siempre es un aliciente para los coruñeses. El inconveniente que le suelen ver es que cuando llueve torrencialmente, lo que ocurre con frecuencia, el agua baja directamente por las empinadas calles, que no tienen alcantarillas y es mejor que no te pille en medio, porque arrastra coches, autobuses... Dicen que los oriundos de allí están en cierto modo adaptados y ya toman las precauciones oportunas cuando estas cosas ocurren. Nosotros, como después nos pasó en todo el viaje, escapamos de la lluvia y siempre fue pillando cuando nos íbamos.
El lunes 13, después de un paseo de reconocimiento por el barrio, salimos en coche hacia Cartagena de Indias (A). Como llegamos temprano, ya aprovechamos para dar el primer paseo de reconocimiento del casco antiguo. Es una ciudad llena de edificios coloniales, restaurados casi todos y muy coloridos. Como ciudad, es la que más me gustó sin duda de Colombia. Haciendo una parada técnica, tomamos nuestro
primer café sólo al estilo colombiano (allí se dice "tinto") en una cafetería "Juan Valdez" con unos "panes de bono" que son unos bollitos con queso riquísimos.
Después de comer (en el mismo centro de Cartagena), un poco de descanso en la piscina del hotel y visita nocturna a la ciudad.
Al día siguiente subimos a la fortaleza que construyeron allí los primeros españoles, el "Castillo de San Felipe de Barajas", desde donde hay unas vistas espectaculares de la Bahía. También estuvimos dando un repaso a la zona centro para grabarla bien en la memoria.
Miércoles y jueves los tomamos más de descanso. El miércoles estuvimos en un hotel todo incluido al lado de Cartagena, en la playa de Barú. Sol, "jugos" de frutas (u otras bebidas según el gusto), baños en el mar.. todo muy estresante. El jueves, fuimos a "playa blanca", una de las más bonitas de la zona y dormimos otra vez en Barranquilla.
El viernes 17 estuvimos en el volcán del Tutumo. Es un volcán de lodo donde la densidad es tan alta que se fota de pié. Es una sensación muy extraña. Los de la foto no somos nosotros, pero pensé que seguramente no se nota la diferencia. Después de un rato a remojo te dan un masaje con el barro y al final, te limpias en el agua de un laguito de allí al lado. Más tarde fuimos a a la playa de Caño Dulce, que también está cerca de Barranquilla.La cena en "La Cueva", local donde se reunía un grupo de intelectuales entre los que está García Márquez, fue un acontecimiento. El restaurante es todo un museo a la Cultura de Barranquilla.
El sábado tocó nuevo traslado, cambiamos el centro de operaciones desde Barranquilla a Rodadero, playa al lado de Santa Marta y segunda residencia de Manolo y Pili.
-----------Continuará-----------
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